Me siento cansado, me siento que no me siento… -about Mawar Hitam y La Independencia de México-

Todos los días me levanto a las seis de la mañana. Todos los días entro a la panadería a las seis con treinta minutos. Todos los días saludo a todos.

Los que llegan. Los que se van con pan en sus bolsas de papel plegado.

El trabajo que hago es sencillo, no me agota. No me pagan como a la realeza, pero me alcanza para darme un gustillo de vez en cuando. Para regalarme libros y mundos en papel. Sencillo como el pueblo viejo en el que vivo.

Porque sí, vivo en un pueblo que ahora se llama Ciudad, y que a pesar de tener más territorio que la ciudad vecina, tiene menos población.

Vivo en un pueblo donde todavía puedes ver señores de sombrero, que bajo el sol, a veces conducen una vaca por la calle para llevarle a pastear a algún lote baldío. Vivo en un pueblo que produce limón y caña de azúcar. Donde cualquiera puede tener naranjos en el patio, pomelos, una mata de plátanos o un árbol de mangos. Todos aquí conocen aún las gallinas de rancho.

Mi pueblo es sencillo, algunos [incluso yo] agregarían ‘aburrido’. Como todo pueblo pequeño y sencillo de México se ha visto afectado por la violencia. Al principio nos sorprendía que entraran los comandos de la policía o de la Marina Armada de México con sus enormes camionetas. Con sus hombres trepados, con las caras cubiertas por pasamontañas y armas hasta en los dientes. Ahora ya es normal. Ahora, incluso yo, he saludado a un par de esos desconocidos que quizá no lo sean. Porque los mexicanos no necesitamos conocer a alguien de años atrás, basta con saber que es paisano para que lo saludemos, ya después veremos si nos caemos bien o no.

Así somos los mexicanos. Así al menos es como son los mexicanos que yo conozco.

Y mañana es 15 de septiembre. Y me duele saber que muchos van a celebrar algo que aún no hemos ganado por completo.

Mañana se cumplen doscientos cinco años de la Independencia de México. ¿Independencia de qué? si me permiten preguntar.

¿Independencia de la opresión? ¡Pero si todavía seguimos oprimidos! el que no llevemos grilletes en nuestras manos y pies no nos dice que no seamos esclavos. ¡Claro que lo somos! Somos esclavos del gobierno. Somos esclavos del consumismo. De nosotros mismos somos esclavos.

Mañana muchos mexicanos estarán en las calles, dando el ‘Grito de Dolores‘ nada más escuchar las campanas en los balcones de sus municipios ¿y eso en qué cambia la situación actual? ¿eso en qué combate el hambre, la pobreza, la violencia? Hipocresías.

Lo que pasa es que YO estoy ORGULLOSO de mí país‘ ¿y es necesario que lo grites para que lo sepamos? Yo también estoy orgulloso de mi país.

Estoy orgulloso de mi tierra que produce alimentos de calidad, estoy orgulloso de mis tradiciones, orgulloso de la comida típica de cada estado que muestra el color y el amor de nuestra gente. Estoy orgulloso de que en el mundo seamos reconocidos por tener una de las culturas más ricas y más alegres.

Me enorgullezco de ser parte de una comunidad en que la familia aún es importante.

Pero también estoy avergonzado.

De nuestro gobierno que no es gobierno. De nuestra quejadera que nos agarra cada que vemos una fotografía de nuestro actual presidente. Cuando abro mi facebook y miro que alguien ha publicado un ‘meme’ donde ridiculizan al hombre me siento parte de una comunidad sumida en el patetismo. No entiendo cómo a la gente no le cabe en la cabeza que se está quejando de lo mismo que han escogido. No les gusta el presidente ¿entonces porqué votaron por él? ¿por la despensa que les dieron y que les duró dos días, por el dinero que se gastaron yendo a comprar alguna cosa, por el material y la lámina de zinc que ahora son un cuartucho de 1mx1m? ¡Entonces quéjense de sí mismo también! Que les duela lo que han hecho.

Que les duela haber vendido su patria. La patria que muchos mexicanos han defendido, con avaricia o sin ella. La patria que mucho amamos pero que no nos cuesta cambiar por unos miserables trescientos pesos.

Porque no voy a negar que a mí me llegaron ofreciendo dinero a cambio de mi voto, ‘o ya de perdis no ir a votar‘, pero ya es muy tarde y no es denuncia lo que digo.

No nos hagamos lo que no somos. Nos nos queramos ir a santificar ante la comunidad en la que estamos, yendo a dar un grito que ‘¡Viva México!’ que en realidad no estamos sintiendo. No seamos los mismos bastardos presuntuosos que le escupimos en la cara a los demás haciéndonos los patrióticos.

Porque cuando sale un nuevo partido político ¿qué hacemos? votamos por los mismos que han estado siempre, por las oligarquías que nos consumen el cerebro con sus spots televisivos de tres en tres por comercial.

Cuando vamos por la calle y nos encontramos una cartera ¿cómo actuamos? ¿no es primero a revisar si trae dinero y después a enterarse de quién es y pensárnola antes de regresarla? porque, seamos sinceros, nosotros ‘también necesitamos‘. Aunque cuando nos la hacen a nosotros nos sentimos ofendidos como nunca.

Y la violencia, ¡la violencia es el pan de cada día! ¿y qué hacemos? combatimos la violencia con más violencia. Las noticias sobre vecinos que linchan o intentan linchar a los ladrones no hacen mas que ir en aumento. Nos quejamos que las calles no son seguras pero al mismo tiempo no dudamos ni un segundo en patear al tipo en el suelo porque es un ratero ‘y se lo merece‘.

¿Y entonces nosotros no nos merecemos lo que nos pasa?

Estoy cansado. Estoy tan cansado de esas barrabasadas que veo en internet, en esas ‘mamadas’ como digo, que crea gente sin cerebro ni un ápice de educación [porque podrán tener tantos títulos como se quieran en la pared, pero la educación si no se siente, si no se cultiva, no la tendrán nunca], y que personas sin una opinión construida se dedican a ir compartiendo y enseñando al mundo, o incluso personas con opinión construída que de alguna manera no captan el verdadero significado.

A lo que me refiero es a publicaciones más o menos como ésta:

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Y como ésta hay muchas que me aparecen gracias a mis ‘amistades’ de fb, ésta me la encontré como cuatro veces en un mismo día. Ya ni hablemos de las cadenas de whataspp… |Foto tomada de FB.

¿Seré el único pendejo que piense que esto es patético? Alguno me dirá que nada más estoy amargado, pero díganme de paso en qué ayuda esto al país. ¿Qué hará el gobernador, se irá a casa triste y desilusionado porque nadie ha ido a la celebración que su gabinete ha organizado, se encerrará en su casa a llorar porque no es popular o renunciará al cargo? ¡Patrañas! Al tipo no le importa una mierda lo que hagan o no sus conciudadanos, él igual sigue ganando su sueldo. Él igual va a celebrar y dar sus palabras de aliento y compartirá su amor por México, real o no, con los que asistan.

Lo que afecta a México es lo que nosotros hacemos día a día, es nuestro esfuerzo, es el amor que le tenemos a nuestro trabajo, el amor con el que abonamos la tierra. Las ganas que tenemos de salir adelante y que nos levantan día a día al escucar la alarma. Son las ganas que nos hacen tomar decisiones.

No son las tranzas. No es la delincuencia. No es culpa de unos pocos. No es el ‘a mí no me importa’.

Estamos jodidos porque queremos y queremos porque no queremos, porque somos flojos.

Y no, yo no soy perfecto. Yo soy un flojo de marca que aunque tendrá un título le importa un huevo su carrera. Que está estudiando una ingeniería que le pesa porque no le acaba de gustar. Que le fastidian sus compañeros y lo que más quisiera es mandar a la mierda y de una vez ese ambiente que le pesa en los hombros, que le ahoga. Quisiera dedicarme a lo que me gusta. Escribir y leer y volver a escribir. Inspirarme con una taza de café. No tener que pensar más que en qué hará saliendo de ese trabajo tan sencillo que le permite ayudar en su casa.

Porque yo no tengo responsabilidades aún. Porque yo no estoy casado con nadie más que conmigo, porque me importa una mierda el matrimonio y dudo que algún día me una a alguien por un papel. Porque para mí eso no vale.

Yo lo que quiero es vivir, trabajar para vivir no es lo mismo que vivir para trabajar. Yo no entiendo cuando mis amigos me dicen que no tengo metas. Que ellos quieren graduarse y trabajar en senda oficinas y ganar los ríos de dinero y mantener completamente a sus familias y tener todo lo que siempre han querido. Yo no quiero eso, yo no creo que el odiar mi trabajo sea lo que el destino quiera para las personas.

No sé ustedes, pero yo lo que más aborrezco es llegar, a cualquier establecimiento, a cualquier lugar y que me atiendan mal y de malas. Los profesionales que no están contentos con lo que hacen no tendrían porque hacer lo que hacen ¿no? entonces y según mi idea, ¿por qué fregarnos la vida nosotros mismos? como si no fuera suficiente que nos vengan a fregar otros, vamos nosotros y nos ponemos el castigo. Sí, el dinero es divino y qué más quisiera uno que ganarlo a costales, pero yo no. Yo no quiero un dinero que me llene los bolsillos pero que sea fruto de un trabajo que me come el alma. Yo lo que quiero es poder disfrutar cada minuto de mi vida, de lo que sea que me quede de vida. Haciendo lo que me gusta.

Yo lo que quiero es, claro, tener un trabajo, pero que ese trabajo me guste y me llene sin necesidad de ganar mucho o poco, las malas rachas pasan habiendo o no dinero.

Estoy cansado que me digan que todo va a estar bien.

Me siento que no me siento. No estoy a gusto. No me agrada lo que hay y como todos, le  tengo pavor a equivocarme.

Lo único que tengo es el apoyo de mi madre y por eso mismo me obligo a ir a esa jodida realidad, a torcer gesto internamente y sonreírle a las personas que están ahí por el mero hecho de estar compartiendo oxígeno. A quemarme poquito a poco por dentro.

Pero ya no sé si es lo correcto, es más creo que hace mucho perdí el rumbo de lo que verdaderamente era lo correcto.

Y hoy me di cuenta que ya me cansé. Como en la crítica de arriba, empecé a cansarme de la gente y su hipocresía y terminé dándome cuenta que de lo que verdaderamente estoy cansado es de lo que es mi día a día.

Me cansé de salir de mi trabajo corriendo porque tengo que ir a casa a dejar lo que sea que traiga encima, a cambiarme en dos minutos y mal tragar lo que sea que mi madre haya cocinado para salir otra vez corriendo a esperar un autobús conducido por un señor al que le importa un pepino que vaya o no tarde. Me cansé de llegar al salón y que todos me vean con cara de ‘otra vez tarde‘ como si eso les afectara. Me cansé de pedir disculpas, de dormirme tarde y despertar temprano sabiendo que por mucho que corra tendré un retardo en la primera hora de clases.

Ya ni siquiera puedo disfrutar bien mis horas de trabajo [porque sí, disfruto este trabajo ‘de barrio y sin ningún futuro con historial’ como lo llamó un amigo] porque estoy pensando en irme y apurarme.

A mis veintiún años siento que me estoy acabando rápido, que me estoy llenando de basura innecesaria.

Yo lo que quiero es irme y estudiar, sí, estudiar. Pero estudiar lo que me gusta, que siempre ha sido Literatura y Letras Hispánicas. Pero no sé si puedo hacerlo, ni siquiera sé qué haré mañana.

Ni siquiera sé si viviré mañana o si se acabará el mundo.

Quizá, alguno por ahí pensará lo que se me acaba de ocurrir: tal vez estoy teniendo una crisis adolescente a esta edad porque lo cierto es que jamás la tuve en toda regla.

Y a lo mejor y es verdad. Pero con lo que aprendí del mundo [si es que en verdad he aprendido algo] es que esto no será como una crisis adolescente. Será peor. Será mucho peor y nada podrá detenerme.

No tengo la necesidad de publicar esto y hartar a quien sea que lea esta basura.

No tengo el derecho aún de atiborrarlos de mis problemas y contribuir a llevar al mundo a la mierda más rápido de lo que ya va.

Pero igual lo haré. Porque este blog es una semilla. Este blog a menos de un mes de su construcción se ha convertido en una puerta. En un santuario en el que yo puedo decir lo que quiera. Lo que este pensando. Lo que me salga del alma si es que tengo una.

Por eso se habrán dado cuenta que escribo groserías y que no me opongo a que los demás se expresen con tantas más o tantas menos [mientras no se tiren entre ellos].

Así que lo dejaré aquí, aunque nadie lo lea. Aunque nadie opine porque no son sus problemas.

Pero quizá, y sólo quizá, alguien tendrá el mismo problema y estará pensando en hacer una bolita con todo eso y mandarla lejos y entonces leerá esto y se sentirá mejor, porque así somos los humanos, de saber que alguien en el mundo también lo esta pasando igual o más mierda todavía.

Un abrazo. Un saludo y ¡QUE VIVA MÉXICO! hoy, mañana y pasado y todo eltiempo que com nación tenga por delante.

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